La Campaña de Sanctis – Antecedentes

Un sistema perdido tiempo atrás

El sistema Sanctis, en el Segmentum Tempestus, había permanecido aislado del resto del Imperium a causa de una fuerte tormenta de disformidad que cercó aquella región del espacio durante setenta años. Cuando se la tormenta empezó a remitir, se encomendó a la Flota de Reconocimiento Iridia al mando del Comodoro Deacon Sapha, pero lo que al principio debía ser una operación rutinaria de exploración y contacto con los planetas imperiales perdidos durante tanto tiempo se acabó complicando.

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Sanctis Prime, mundo principal del sistema del mismo nombre. Fuente.

A la flota del comodoro se le unió varios regimientos del Astra Militarum al mando del general Kincaid Koskinen, una pequeña fuerza de Militarum Tempestus del 101º de Lobos Rho y, finalmente para inquietud de los mandos de la operación, la inquisidora Ekaterina Irem del Ordo Hereticus. Enseguida se apreció que la misión no iba a ser, en absoluto, rutinaria. Cuando las naves de la flota llegaron al sistema Sanctis lo hallaron todo en calma, posicionándose alrededor del mundo civilizado Sanctis Prime, los auspex detectaron la llegada de una barcaza de batalla del Capítulo Martillos de Wikia del Adeptus Astartes.

Desencuentro imperial

El capitán Hel Vaal de la Décima Compañía exigió la rendición de las naves de la Flota Imperial, la respuesta airada del comodoro Sapha fue tajante: no iba a rendir sus naves sin un motivo claro por parte de los marines espaciales. La obstinación de Deacon Sapha se vio reforzada por la presencia de la inquisidora, pero la arrogancia del comodoro y la actitud inflexible del capitán Astartes acabaron por desembocar una inesperada batalla entre fuerzas imperiales.

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La inquisidora Ekaterina Irem del Ordo Hereticus. Fuente.

La batalla en la órbita fue feroz y breve, desastrosa para la Flota Imperial que perdió la mitad de sus naves. La Implacable, buque insignia de Sapha, quedó gravemente dañada y solo la embestida suicida del crucero ligero Determinación contra la barcaza de batalla de los Martillos de Wikia, que la dejó severamente dañada, logró reequilibrar las tornas. Pero fue la intervención de la inquisidora Ekaterina Irem la que provocó una tregua en la confrontación, aunque los daños ya eran catastróficos. Las flotas imperiales enfrentadas estaban prácticamente inoperativas y las comunicaciones de largo alcance cortadas por la repentina vuelta de la tormenta disforme alrededor del planeta.

Astra Militarum y Adeptus Astartes habían quedado varados en Sanctis Prime a expensas de las reparaciones de sus respectivas naves, pero lejos de aclarar el posible malentendido, el enfrentamiento se iba a recrudecer en la superficie del planeta.

Llegan los orkos y los t’au

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El Velociwaaagh del Jefe Grint Garra Aún Más Grande llega a Sanctis Prime. Fuente

Sanctis Prime presentó una ligera resistencia a las fuerzas imperiales, pero los nativos no resultaron ser un oponente peligroso y pronto rindieron armas. Pero los enfrentamientos entre los Martillos de Wikia y el Astra Militarum se recrudecieron provocando una auténtica guerra civil en el planeta. Todo intento de comunicación resultó frustrado, pero parecía que los Astartes estaban convencidos que había una mácula siniestra pesando sobre el Martillo del Emperador, lo que fue agravando cada vez más los enfrentamientos sin que la inquisidora Ekaterina Irem lograra contener ambos bandos.

Si la situación era delicada en el planeta, se agravó cuando un enorme asteroide se estrelló al este del continente principal. Tanto el general Koskinen del Astra Militarum como el capitán Vaal mandaron sus respectivas fuerzas a investigar la zona del impacto, las sospechas de ambos líderes se cristalizaron de inmediato cuando una oleada de vehículos orkos asaltaron indistintamente las fuerzas imperiales. El jefe Grink Garra Aún Más Grande del Zol Malvado se había estrellado en Sanctis Prime dirigiendo su propio Velociwaaagh. La embestida de los pieles verdes fue tan brutal que guardia imperial y marines espaciales tuvieron que replegarse ante la incesante marea de orkos que era vomitada por el piedro estrellado.

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Los T’au bajo el mando de la Comandante Nea llegaron a Sanctis Prime persiguiendo a los orkos.

Los frentes de batalla se empezaron a extender por todo el planeta, pero las diferencias profundas entre Koskinen y Vaal no auguraron ninguna tregua. Pero faltaba un cuarto contendiente que pronto se iba a revelar en el planeta. Cuando una señal de socorro de la Flota Imperial procedente del crucero Lanza de Hydra, estrellado en el planeta tras la batalla orbital inicial, llegó al cuartel general del Astra Militarum surgió una tenue esperanza de encontrar a supervivientes.

Enseguida se envió comandante Klaus Mannerheim del 3º Regimiento Blindado de Kaamos y sus escuadrones de Leman Russ. Las comunicaciones indicaban que los supervivientes estaban siendo atacados por fuerzas desconocidas, se creía eran orkos del Velociwaaagh del jefe Grink, pero cuando la columna blindada de Mannerheim alcanzó la posición imperial descubrió que los atacantes eran t’au. El ataque arrollador de los blindados del Astra Militarum logró repeler el ataque xeno, pero al alto coste de la muerte del comandante Mannerheim, que pereció cuando su tanque, el Furia de Invierno, fue volatilizado por el armamento t’au.

Mundo Necrópolis

El Escuadrón Táctico Orbital 1-1, dirigidos por la Comandante Nea, había llegado a Sanctis Prime persiguiendo a los orkos del caudillo Grink Garra Aún Más Grande. Nea pertenecía a la facción disidente del Imperio Ta’u de los Enclaves Farsight y la potencia de sus armaduras de combate pronto se hizo temblar posiciones imperiales y orkas por igual. La rivalidad entre el Astra Militarum y el Adeptus Astartes entró en una nueva fase, si bien evitaban los enfrentamientos directos, no existía colaboración alguna entre ambas facciones.

Pero todos en el planeta coincidían que si el Velociwaagh de Grink no era detenido, los orkos se harían demasiado fuertes en un planeta del que sabían que los refuerzos tardarían mucho tiempo en llegar. El punto de inflexión en esta guerra llegó cuando se descubrió que los orkos estaban construyendo un titánico gargante en las ruinas de la ciudad de Sylad. Tanto el general Koskinen como el capitán Vaal trazaron planes paralelos de invasión de la fortaleza orka en lo que se conocería como la Batalla del Cerro de Metal, pero cuando la batalla parecía ganada por los imperiales los cielos se llenaron de enjambres de naves desconocidas, del suelo emergieron esqueletos de metal y fulgores verdosos. Los necrones habían despertado.

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Los Necrones se alzan en Sanctis Prime. El planeta siempre fue un Mundo Necrópolis. Fuente.

Los necrones arrasaron indistintamente orkos, humanos y t’au provocando el repliegue masivo de sus fuerzas a sus respectivos puntos de control. La primera fase de la guerra había acabado, Sanctis Prime había resultado ser un Mundo Necrópolis de los necrones y, para golpe de las fuerzas imperiales, la inquisidora Ekaterina Irem desapareció durante uno de los ataques necrones a las posiciones fortificadas del Astra Militarum.


La descripción de estos sucesos se dieron lugar en la primera parte de la campaña jugada a través de distintas batallas. En este fuimos cuatro jugadores dirigidos por un quinto que actuaba como narrador y árbitro de la misma.

En este enlace podéis leer un pequeño relato que funciona de prólogo a la campaña.

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